jueves, 22 de noviembre de 2007

"Vete a Houston" (hace unos días)

Concerté una cita con Enrique Moreno. Me recibió camino del quirófano donde minutos después se disponía a operar. Observó mis radiografías y leyó el informe que mi médico realizó tras mi frustrada operación. Puso cara de duda. Me dijo que según el informe la cirugía no era viable pero que la viabilidad o no era algo que sólo se podía confirmar sobre la mesa de operaciones. Le pregunté si me operaría. Me dijo que podría abrirme y comprobar cual era el estado del tumor. Le pregunté que cual era el porcentaje de éxito de una operación como la que le estaba planteando. Me dijo que no se podía hablar de porcentajes. Le insistí. A regañadientes habló de un veinte por ciento.

Regresé a casa a considerar mis posibilidades. Telefoneé a algunos de mis amigos para contarles cuál era mi situación y para despedirme. Pablo fue compañero de carrera. Con el paso de los años cada vez nos vemos menos pero tratamos de estar al corriente de nuestras vidas. Me habló de su hermano Rafael. Me dijo que acababa de regresar de los Estados Unidos, lugar al que había huido tras ser desauciado a causa de un tumor en los pulmones con metástasis en el cerebro. Me contó que le habían operado con éxito, le habían mandado a casa y ahora tenía que someterse a revisiones semestrales. “Tú que puedes no lo dudes ni un segundo: Vete a Houston”.

No hay comentarios: